Violencia en la planta de Ford, durante la huelga de 1937.
Hola de nuevo!
Tras varias semanas de ausencia, las vacaciones me han proporcionado una ocasión para procrastinar labores domésticas (que nunca han gozado de mi particular predilección) y escribir unas breves líneas... (esto último fue sarcasmo, por si alguien no lo notó).
Es verdad que en muchas ocasiones no se me ha ocurrido qué escribir. O quizá en realidad sí me vengan muchos temas a la mente, pero en ocasiones inoportunas, por ejemplo, conduciendo mi auto en el apocalíptico tráfico citadino decembrino, o a punto de entrar a una soporífera junta, o al charlar animadamente con alguien... y siempre me digo "debo de escribir algo sobre eso en el blog"... para después encontrarme con la mirada perdida ante la pantalla, tratando infructuosamente de recordar "aquello que debía recordar"... (¿Cómo se llaman esas pastillitas que sirven para mejorar la memoria? ¡Damn! tampoco lo recuerdo...)
En fin, en esta ocasión el texto se lo debo a una entrada en el blog de Lata: "Violencia todo el tiempo", el cual me ha servido de inspiración... (la realidad es que comencé a dejarle una respuesta en su entrada y se estaba convirtiendo en una mini-tesis de licenciatura, así que mejor la traigo para acá...)
Partamos de un concepto relativamente simple: la violencia es parte del ciclo de la vida, y con ella el dolor. Escribí hace tiempo una reflexión "Sobre el dolor", tomando conceptos de un libro de R. Dawkings, biólogo evolucionista particularmente simpático al escribir. Ahí exponía que la naturaleza es particularmente violenta. En este mismo instante, millones de seres vivos (animales, vegetales, insectos) son devorados vivos de formas inimaginablemente horribles. La vida "allá afuera" es despiadada. Las conductas de algunos animales, en especial de varios tipos de insectos, hacen parecer a Freddy Krueger un verdadero ñoño.
Con justa razón, muchos comenzarían a espetarme todo aquel debate acerca de que los seres humanos nos elevamos por encima de las bestias; de cómo creamos la civilización justo para erradicar esos intercambios violentos entre nosotros... y bla, bla, blá...
La "civilización" humana trajo consigo dos ilusiones: la del control y la de la armonía. Concretamente occidente se encargó de hacernos creer que podemos "controlar" la realidad. Y oriente se encargó de vendernos la idea de que es posible "vivir en armonía"... Ambas son ilusiones a las cuales nos aferramos con tenacidad y a veces desesperación pues presumiblemente, nos hacen la carga de la vida más soportable. Creer que tengo el control sobre lo que acontece en mi vida me da seguridad. Y la creencia en la posibilidad de una vida en armonía (o un destino ultra-terreno armónico), me dan esperanza. Seguridad y Esperanza son ingredientes indispensables para enfrentarme al diario vivir. Pero esas son necesidades psicológicas básicas que estamos satisfaciendo con ilusiones... Oops!
La cultura romana nos trajo la ilusión del control legal y estatal (situación que ellos mismos probaron falsa cuando el tiernísimo César cruzó el Rubicón). Los filósofos como Hobbs nos explicaron el concepto del Estado Controlador en el Leviatán y aún ahora los sajones siguen creyendo que el costo de la "libertad" es el absoluto control sobre la gente (Really??).
Por su parte, los orientales y su aproximación al misticismo se encargaron de hacernos creer que la armonía es posible en la vida terrena y es meta y premio en el más allá... En todas sus presentaciones y envases, la religión asume que la armonía está en el corazón de lo divino... Como suele acontecer, el problema son las interpretaciones que asumen que es posible instaurar esa armonía en nuestro mundo, no como una aspiración loable y noble, sino como una meta objetiva... sin tomar en cuenta el costo de esto...
Control y Armonía son ambas, ilusiones.
En realidad, tenemos muy poco control sobre nada. Un brevísimo instante nos separa de la muerte a cada instante: un temblor, un accidente de tránsito, una fuga de gas, un vecino neurotizado, o sencillamente un resbalón en el baño. Toda persona que va a terapia aprende tarde o temprano que la "ilusión del control" es una de las principales fuentes de neurosis... lo que uno no se explica es cómo los gobernantes del mundo parecen ignorarlo... La diferencia entre una dictadura, un socialismo y el capitalismo es quién ejerce el control (una Persona, el Estado o el Dinero...), pero las tres son una forma de dominio despótico sobre las masas...
Y lo de la armonía implica que siempre es posible encontrar un justo balance en el cual todos los actores obtendrán lo que quieren / necesitan / merecen, a su gusto, sin por ello menoscabar lo correspondiente a la otra parte. Abundante sólo es el aire (y ya comienza a ser un bien en peligro...) Todo lo demás implica un concurso, una prueba, una contienda. El problema suele ser una malinterpretación de la armonía en las religiones: La armonía sólo es posible en mi interior. Ahí es donde debo buscarla, cultivarla y acrecentarla. Tratar de imponer la armonía en el mundo exterior es desconocer su naturaleza caótica, violenta, amoral...
Por mucho que los seres humanos nos supongamos "elevados por encima de las bestias", ciertas pulsiones permanecen en nosotros. La violencia está literalmente "alambrada" en el cerebro humano, pues es la disposición al combate, a la supervivencia, al deseo. Sí, al deseo. Satisfacer nuestras necesidades y placeres supone una cierta "violencia" (piense en lo que hacían sus alimentos unas semanas antes de ser ingeridos). Y con ello la armonía también se convierte en una platónica aspiración. Tarde o temprano algún recurso se nos presentará escaso: tiempo, dinero, salud, etc., y en ese momento, nuestra disposición a competir por el recurso con los demás, será un tanto más despiadada. La armonía se va al bote de la basura (o al diván del terapeuta)...
Un triste ejemplo de violencia cotidiana lo constituye el recientemente popular Bullying, o acoso social en las escuelas. Si bien es una realidad terrible, es insoslayable su relación con el abuso intrafamiliar, y éste, con la violencia de género, y así nos seguimos con el Mobbing, el Acoso moral, etc., etc., etc. Se tienen estadísticas precisas sobre la violencia de hombres contra mujeres en las relaciones disfuncionales. Menos estudiado, pero no menos importante (ni menos abundante) es el abuso verbal y moral de mujeres contra hombres, otras mujeres y niños. La familia es un escenario recurrente para la violencia. Podemos sintetizar este tipo de relaciones disfuncionales bajo el concepto "Abuso Emocional" (del cual, por cierto, también ya hice un post hace algún tiempo).Conseguir el amor de la persona que mi tálamo ha designado como "verdadero y único" ha justificado, tanto en la literatura como en la vida real, abdicación al trono (Eduardo VII), mentira (Clinton), infidelidad (Lancelot, Prince Charles, Brad Pitt, y un larguísisisisisimo etcétera...), rapto (Dalí, Garibaldi, etc.), asesinato (Rey David), suicidio (Romeo y Julieta) y hasta guerra, que incluye todas las anteriores (Troya, Roma-Egipto, etc.). El amor es uno de los fenómenos más violentos que experimentamos los humanos, contrario a lo que el imaginario popular supone...
El sexo tiene una relación también curiosa con la violencia. En estudios neurobiológicos se ha encontrado que la ira incontrolable y el orgasmo activan exactamente las mismas regiones del cerebro... El acto sexual como su nombre indica, es contrario a la pasividad. Es activo, es extenuante, el gemido amoroso se parece al agónico. Al lamento de dolor. No en balde los franceses han bautizado "Petit Morte" a ese instante en que la vida se pone en perspectiva ante el inmediato placer... en el slang mexicano se habla del "combate cuerpo a cuerpo" en las sábanas, (entre otras muchas acepciones que mi propia ñoñez me impide citar). El concepto no es nada nuevo, también pese a las voces de algunos puritanos modernos (que sólo hacen gala de su ignorancia). En casi todas las culturas a manera de mitología, fábula, cuento o literatura, se establece una relación entre la violencia y el sexo, entre la mujer violenta, inalcanzable y, a la vez, deseable. Hace algún tiempo hasta dediqué un post al tema de "La mujer violenta", en distintas épocas y culturas que sólo nos hacen ver que somos parte de una corriente mucho más amplia y basta... Es sólo que en épocas recientes, la industria mediática se ha encargado de hacer explícita y, en ocasiones, festejar en demasía esta sexualización de la violencia.
En la vida diaria, la violencia acontece, espontánea, imprevista, a veces sutil y en otras atómica. Quizá uno de los más frecuentes lugares para vivirla, sean los trayectos en auto por las ciudades. Es casi imposible no experimentar un poco de adrenalina en nuestro tránsito diario... es decir, ser víctimas del "Road Rage" o ira del tránsito... Se puede argumentar con cierta facilidad que los peores conductores de tránsito son los taxistas (aún cuando algunos insisten en que el trono es para las féminas, las estadísticas de las compañías aseguradores han probado lo contrario... aunque claro, es distinto medir a "las mujeres" como grupo que estudiar el comportamiento de la "Señora Snob en gigantesca camioneta" por aislado...)Volviendo al tema de los taxistas, si bien esta afirmación es una generalización, existen condiciones que nos los explican: pasan más de 12 horas en el tráfico, enfrentándose a las grandes camionetas y a las pacíficas (y lentas) abuelitas. Se soplan todas las marchas de la ciudad, sufren a todos los conductores que están perdidos justo frente a ellos y no tienen manera de establecer contacto con sus frustraciones de no ser por el desparpajo y temeridad con la que conducen sus unidades. Para ellos su recurso escaso es la vida, la cual se pierden manejando... Ahora bien, ¿recuerda usted los rostros de los taxistas que le han vejado en su diario desplazarse por la ciudad? Yo no y creo que pocas personas presentan los elevados niveles de rencor y obsesión suficientes como para recordar cada enfrenón y claxonazo en sus vidas. En la avenida, los conductores son anónimos...
Es el anonimato, sumado a esa sutil disposición humana, lo que nos permite disasociarnos de las consecuencias y nuestra responsabilidad. El ejemplo tradicional era justamente el de la "ira del camino" o road rage (recuerda a "Tribilín"?). Al ir manejando perdemos de vista a los demás conductores y lo que vemos son los autos. Rara vez tenemos oportunidad de percatarnos quién es la persona que va en el otro auto, antes de competir de formas absurdas y estériles por dos metros de asfalto...
Lo mismo, pero potenciado, ocurre en las interacciones a través de la Red. Es como una avenida donde transitan millones y millones de avatares de los cuales, la mayoría suponemos un "vehículo" (y nos suponemos felizmente escondidos tras el nuestro). Enviar un breve pero flamígero mensaje es tan sencillo como digitarlo y hacer "click" con el mouse... De hecho, ya fue acuñado el término "Mobile Rage" y se dice que es la "nueva versión del Road Rage"... En la encuesta, realizada en Estados Unidos, la mayor parte de los americanos señalan al uso de algún dispositivo móvil como una fuente de comportamientos violentos, hostiles, y de total falta de respeto hacia quienes rodean al usuario...
Hace algunos años inclusive se recomendaba "no contestar un e-mail cuando uno está enojado" pues era común en las oficinas los pleitos mediáticos a través del dichoso medio electrónico. Cuando uno extrapola esas condiciones del "Road Rage" y el correo electrónico, obtiene Twitter (y toda Red Social que se respete...) El famoso concepto del Troll actual como un ser disruptivo en los grupos, los blogs y las redes vendría a ser sólo una manifestación más de esa propensión innata a la violencia anónima que no todos logran manejar de manera funcional... Es sólo que es mucho más fácil ser un Troll que un conductor violento (y vaya que es fácil ser un conductor violento!) y, por otro lado, el número de interacciones en la red es mucho más alto que en las calles (por promedio en un trayecto ordinario en una ciudad se calcula que interactuaré con menos de un millar de automóviles, mientras que en la red, en cuestiones de segundos es posible que mi mensaje sea expuesto no solo miles sino a veces hasta cientos de miles de veces.
La violencia, por supuesto, no es justificable. De hecho, la violencia a la que he hecho referencia la mayor parte de este post tiene que ver la lucha por la supervivencia y la manifestación de nuestras pasiones. Es una explosión de irracionalidad... ¿no es así?...
Pues no. La violencia también puede ser terriblemente racional y es entonces cuando se vuelve verdaderamente aterradora. De niños está bien tenerle miedo a los monstruos de las películas malas. De adulto, lo que nos da más miedo no necesariamente tiene garras y colmillos (ahora menos, pues los colmillos se consideran "sexis" en las adolescentes, gracias a toda la parafernalia vampírica reciente), sino paciencia y crueldad. Los asesinos seriales son una muestra de ello, acaso la más gráfica, rivalizando sólo con la violencia desplegada en años recientes por los cárteles de la droga en nuestro país. Estas violencias son frías. No son actos aleatorios de alguien iracundo. Los cuerpos que anotan las "narco-mantas" y los vídeos sobre tortura que estas bandas han filtrado a los medios, con el fin de aterrorizar a la población, son un tipo de violencia sobre el cual se estudió mucho en los siglos anteriores.
Si bien el terrorismo ha sido usado durante siglos como medio para atemorizar a los grupos humanos rivales, la violencia puede ser exclusivamente psicológica y, con ello, controlar a toda una población. En eso los narcos son efectivos, pero burdos. Sus métodos aterrorizan pronto, pero también repelen y les convierten en el enemigo, pues son demasiado gráficos. En cambio, la violencia de los partidos políticos, de los sindicatos, de algunas empresas, que utilizan el chantaje, la explotación de los sentimientos de culpa, la proliferación de los miedos sociales... esa es una violencia más perversa, ejercida desde el intelecto, que busca un objetivo específico: doblegar la voluntad de las masas a través del miedo...
La violencia física es detestable, pero es corriente (en ambos sentidos). La otra es una violencia sofisticada e infinitamente más terrible... Y la única forma de contrarrestarlas es darnos cuenta que al asumir el miedo que buscan infundirnos, les hemos entregado nuestra fuerza a los violentos. El ceder a mis propias angustias y manejar con violencia (o "corear el uso del claxón") sólo contribuye a aumentar el nivel de hostilidad en la calle. Funciona mucho mejor "dejar pasar", dar oportunidad a los cambios de carril provoca en los beneficiados una suavidad espontánea en el comportamiento.
En el caso del Mobile Rage o del Troll (supongo que pronto lo bautizarán como "CiberSocial Rage" o algo similar), estar atentos a la presencia de ataques, jamás contestarlos ni permitir que otros se sumen al pleito. Buscar información antes de tomar posturas. Compartir la información en vez de exponer esas posturas... son actitudes que minimizan el impacto negativo de los ataques por Trolls (o "trolleos"... como ahora se ha teologizado...)
La violencia es una técnica psicológica de defensa, que busca minimizar el potencial hostil de un extraño, mediante el amedrentamiento. Es útil para la supervivencia, la obtención de favores sexuales y de primacía en el grupo social. Está íntimamente impresa en nuestra parte biológica, pero es manejable. La violencia surge del miedo o de la tristeza. ("Detrás de un gran enojo, suele haber una gran tristeza..."). Minimizando el miedo o la tristeza en el otro, ayudo a calmarle su ira. Esto implica "no jugar el juego". No contestar violencia con violencia. Por el contrario, donde hay violencia, funciona construir. Por eso muchos afirman, no sin razón, que en Ciudad Juárez hacen falta más escuelas, más empleos mejor remunerados, más guarderías para apoyar a madres que trabajan... y no tantos soldados...
No se puede vivir con miedo. Aunque eso nos cueste la vida.
Abrazo,
G.

Un gusto leerte otra vez.
ResponderSuprimirLa violencia no se justifica. Seguro que no.
Pero nada natural se justifica. Y la violencia es parte de nuestra naturaleza, creo yo.
Feliz navidad.
Un abrazo.
Da gusto ver estas breves líneas.
ResponderSuprimirEn fin, mejor le invito un cafecito para evitar el daño a mis articulaciones al golpetear contra el teclado. ;)
Vengo de allá, de las reflexiones de lata y repetiré que ser civilizado es ir contra natura, no es de a gratis, no es fácil, implica esfuerzo, aprendizaje y mucho trabajo.
Una vez hecha la distinción del tipo de violencia (supervivencia/psyco electiva), yo le sumo el concepto de agresión, vaya, la cual es una elección ante uan situación determinada. Se agrede por tal o cual razón o la sin-razón. No por un mendrugo de pan para salvar a su parentela, sino por las cosas más irrelevantes, sin ganancia alguna.
Por cierto, yo ocupo una estrategia para lograr mi permanencia en un jardín zen. jerarquirizo mis prioridades. Si conduzco y me dan un cerrón, primero salvo el pellejo, es decir, es elemental conservar intacto mi coche y por ende a mí misma o en el peor de los casos salir con el menor da;o posible. Luego, pues dejar pasar, porque mi tiempo es valioso, más que el entretenerme en insultar a alguien, prefiero llegar 3 minutos tarde o 4 horas en tráfico intenso, que no llegar. Así de sencillo. Cierto es que no me gustan muchas actitudes, pero no voy a borrarlos de un plumazo, ni los haré más civilizadoos por una pataleta. Lo del botón debería intimidarlos, pero ni siquiera existe más que en alguna anécdota como mero chascarrillo.
Y en internet, pues creo que se toman las cosas muy a pecho, hay gente que se ofende fácilmente y otros que ofenden a la menor provocación, y como lo apunta, es mejor no caer en el juego. No pasa nada si uno no responde, no es que uno rehuse a defenderse, solo que hay mejores respuestas que no caben en 140 caracteres. O nada más porque no todo el territorio es telcel. Vaya, en estos días de vacaciones no creo que alguien se suicide por no leer comentarios de sus stalkers, o no debería.
Besos oaxaqueños.
Don Gaucho! En efecto, la violencia (y lo natural) no se justifican, se viven. Se asimilan, se modulan... Es el lienzo en el que pintamos nuestra vida...
ResponderSuprimirZereth! gracias por mis besos oaxaqueños (¿anda nuevamente por allá?) Algún día habremos de echarnos ese cafecito, en una plaza Moreliana, al calor del verano. Ya me platicará de sus estrategias Zen, de su excelente buen humor (característica innegable), del pasmoso crecimiento de la pequeña Rebeca y, por supuesto, procuraré convencerla de no usar "el botón"... jeje!
Un abrazo!
G.
Hola George. Magnífica entrada, una reflexión muy buena y al mismo tiempo una gran enseñanza. Me ha hecho recordar las palabras que mi padre me dijo un día: La paz se consigue desde uno mismo. Primero tenemos que estar en paz con nosotros, no cultivar la ambición sino la aceptación de uno mismo. Cuando tengas esto, dijo, intenta estar en paz con tu vecino, con el más rarito, y procura no crisparte con sus locuras. Después estarás preparada para tener amigos y estar en paz con ellos. Y al volver a casa intenta acompañarte de una persona, tu pareja, con la que consigas que tu hogar sea un remanso de paz. Si consigues esto, serás feliz. Yo lo logré, aunque con mucho esfuerzo.
ResponderSuprimirFeliz Navidad y un beso
Ola!! tu blog está genial, me encantaria enlazarlo en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.
ResponderSuprimirme respondes a munekitacat@gmail.com
besosss
Catherine
Que reflexivo y completo punto de vista al respecto del tema de violencia. Como mencionas acertadamente en todos los puntos la violencia existe desde tiempos remotos en la historia, lo único que vamos haciendo es esquivarla con normas, reglamentos, roles dentro de una sociedad.
ResponderSuprimirSin embargo dentro de todo y fuera de lo mismo existe y existirá siempre quien no este de acuerdo en seguir dichos reglamentos, y a ese lo acompañan otros más que lo ayudan a desatar el caos, es cuando creo caemos en vivir con ese miedo al qué dirán, qué harán y hasta si habré de regresar del trabajo a la casa. Si bien antes no estaba tan desatada la cosa de la inseguridad siempre ha existido ese miedo a lo que has mencionado desde los accidentes en casa como los que suceden al salir de ella.
Creo que el miedo es como tener vergüenza, no hay que ser sinvergüenzas ni mucho menos "sinmiedo" porque gracias a ello andamos más alerta ante cualquier imprevisto causado por alguien más o por nosotros mismos.
Saludos.
Hola Eau! Gracias por tus felicitaciones!!! He andado muy movido este inicio de año, con viajes y demás, y apenas me dí tiempo de echarle una visitada al blog... En efecto, la armonía que vale la pena es la interior... con sus debidas distancias, la muy recomendable película de "Kung Fu Panda 2" hace referencia justo a eso: no se trata de combatir violencia con violencia, sino de alcanzar la Paz Interior para conquistar la violencia exterior... Abrazo!
ResponderSuprimirHola Cat! Gracias por tu comentario y por la invitación, pero amablemente declino. Un abrazo!
Socias!!! Long time no see!!! Me gustó esa comparación del miedo con la vergüenza. Un poco es muy útil. El exceso, como la ausencia, son las que causan los problemas... Abrazo!!!
G.