lunes 27 de septiembre de 2010

Frases absurdas

Cuando hablamos de "Sabiduría Popular", lo primero que suele acudir a la mente son refranes: frases hechas, a veces con rima o estribillo, que pretenden sintetizar una máxima de vida. Un aprendizaje para el pueblo. Recuerdo particularmente: "Al que madruga, Dios lo ayuda", quizá por que mi padre me lo repetía con insistencia, en la esperanza de que algún día le hiciera caso. Existen muchísimos y abarcan casi todos los temas posibles. Aunque varían un poco de país en país, el sentido es esencialmente el mismo.

Un profesor en la universidad, algo petulante, pero finalmente un hombre culto, nos comentó en su momento que aquel conjunto de máximas, al que denominamos "Sabiduría Popular" ni es "sabia", ni es tan "popular" como podríamos imaginar. Para empezar, si ponemos a un grupo de gente tomada al azar, difícilmente recordarán más de una docena de refranes... pero lo peor es que para cada refrán existe su contrarefrán: Por ejemplo, hablando de conocer una realidad o una persona: "Para muestra, basta un botón", pero en su contra: "Una gaviota no hace verano"...  Y del citado "Al que madruga, Dios le ayuda", encuentramos su némesis en "No por mucho madrugar, amanece más temprano". (Algo que bien podría haberle contestado a mi padre en su momento, de haber tenido un par de neuronas conectadas en línea en aquellas madrugadas en que me sermoneaba).

Por eso, la frase "Sabiduría Popular" es absurda: ni es "popular", ni es "sabia" en estricto sentido. Sin embargo, representa algo que todos entendemos, pero que es esencialmente falso. No tiene nada de malo, es sencillamente la verdad. Son "pequeñas mentiras" que decimos todo el tiempo, y que asumimos como verdades sin reflexionarlas.

De ahí surge el concepto de "Mentiras Piadosas" (otra frase irónica y/o falsa), que nos remite a aquello que preferimos creer aún cuando es poco realista.  Hablar de "Sabiduría Popular" es una "Mentira Piadosa"... pues nadie espera ser considerado sabio si se aprende de memoria suficientes aforismos...

Existen muchas frases de este tipo que incurren en falsedades aceptadas. Seguro todos habremos escuchado alguna vez el enunciado "dormí como un bebé"... ¿quiere eso decir que nuestro interlocutor se despertaba cada tres horas llorando?, ¿que mojó sus cama?... Los bebés duermen así. Todo el día, pero en intervalos de tres horas, para chillar por su comida y el cambio de pañal... La frase es inocente, su significado, evidente a cualquiera, y, sin embargo, absurdo.

Algunos dicen a veces "¡Comí a cuerpo de rey!", cuando los reyes en la antigüedad sólo comían carne dura - el músculo - y vino caliente. Ocasionalmente alguna fruta. Las entrañas y las verduras eran consideradas alimentos de los pobres, lo cual ayudó a desarrollar la creatividad culinaria, así como la riqueza de sabores. La tan famosa "sopa de cebolla" francesa era un platillo inventado por los miserables. Y la variedad alimentaria era prácticamente nula. Un supermercado de hoy contiene más variedad que la mesa de cualquier rey hasta hace poco más de 100 años. "Comer como rey" es el equivalente de antaño a comer en McDonalds...

"Trabajar como negro, para vivir como blanco", es una frase políticamente incorrecta y en más de algún país, incluso tipificada como delito por discriminación. Sin embargo es muy común en América Latina. Y también es curiosa. Hace referencia al trabajo de explotación que sufrieron los esclavos negros en Estados Unidos y Europa el siglo anterior. Sin embargo, atendiendo a las culturas en su conjunto, las tribus en África solían dedicar sólo tres horas al trabajo y el resto al ocio. Es justo en el mundo occidental donde el trabajo se ha entronizado hasta convertirse en una actividad que nos consume la mitad de todo nuestro tiempo (y casi el 80% de nuestro tiempo consciente).

"Me siento como nuevo" implica tener gran energía para reanudar las tareas, sin embargo, no hay nadie más ineficiente e improductivo, que alguien "nuevo".  Cuando se refiere a la oficina, se trata de un empleado que requerirá al menos un par de meses para entender los procesos propios de la organización. Cuando se trata de asuntos amatorios, esperamos torpeza y cierta ingenuidad. Cuando se trata de vida (alguien "nuevo" sería un bebé), hablamos de una persona que requerirá casi 20 años para convertirse en un ser productivo...

Lo curioso es que son esos pequeños absurdos en nuestra manera de hablar, lo que nos permite comunicarnos con los demás y, más aún, sobrellevar el aplastante peso de nuestra realidad individual... Así que, sigamos con ellas....!

G.

14 comentarios:

  1. meras excusas o justificaciones a las propias limitaciones del ser humano, ¿será? ¿será que las expresiones nazcan de nuestras propias frustraciones? de serlo, ya me deprimí, porque tengo muchas en la lista!

    G, saludos!

    ResponderSuprimir
  2. Hola Mis!

    Es un gran placer recibirla por esta, su casa. Esencialmente igual, aunque con menos antifaces que antaño.

    Y de sus excusas o frustraciones, son esas pequeñas mentiras que permiten a la vida seguir su curso...

    Un abrazo!

    J.

    ResponderSuprimir
  3. Ya te extrañaba bastante.
    Yo el que uso bastante para justificar cuando por ejemplo me encontraba una regla T tirada en la Universidad, con nombre y todo, y me la quedaba, como adopción porque "alguién la abandonó" es ---Al que apaña...D-os lo acompaña---- :D

    ResponderSuprimir
  4. Eyyyyy que gusto tenerte de regreso vato!!!

    Pues mi mamá aplicó la de "trabajar como negro..." pero justo se la dijo a unas engras cubanas que conocimos en un viaje. Sentí que era hija de Fox.

    ResponderSuprimir
  5. Señor:

    Bienvenido de nuevo.
    Los refranes y todo argumento que uno presente es rebatible en algún contexto. A mi siempre me ha gustado usar los refranes en sus versiones alteradas:
    "Ya que se tapo el niño, que lo avienten a un pozo"
    "Más vale pájaro en mano, que siento bonito"

    Y otras más floridas, que no pongo, no por pudor, si no por respeto a su culto blog. Soy algo así como su verificador de palabras ¿Hotchow?

    Un abrazo enorme.

    ResponderSuprimir
  6. Hello Jorge! Que bueno verte de nuevo, fijate que te creía desaparecido por estos mundo virtuales y sin embargo te has atrevido a reengancharte, me alegro un montón.
    Reconozco que utilizo mucho esta cultura popular, oye es que te vienen de una forma... como si supieran el camino solitos hasta mis labios.

    Sabes este: Es como el perro del hortelano que ni come ni deja comer.

    O este, a Dios rogando con el mazo dando.

    Y hay una frase de cuando ves a una persona que no has visto desde hace mucho tiempo se le dice: dichosos los ojos. Pues eso.

    Dichosos los ojos.

    Un abrazo fuerte.

    ResponderSuprimir
  7. Hola Jorge. Soy Idoia. Qué alegría volver a leerte.
    Un abrazo

    ResponderSuprimir
  8. Georgells!
    Encantada de volverte a leer. Siempre es triste ver un buen escritor tomarse un descanso indefinido. Bueno, los que sufrimos somos los lectores. Felicidades por volver.
    Recuerdo los libros de la SEP en el colegio que traian esos "dichos", esos libritos de papel revolucion los leiamos como pasatiempos. Todavia recuerdo la adivinanza del aguacate.

    Saludos!

    ResponderSuprimir
  9. Jorge

    Lo más terrible es que vivimos de absurdos en un mundo lleno de ídems.

    Tu profesor universitario tenía la boca llena de razón: la "sabiduría popular", ni es tan sabia y lo de popular tendría sus límites.

    Un abrazo saludando tu regreso a la blogósfera

    ResponderSuprimir
  10. Muy perdidos estamos tú y yo.

    ResponderSuprimir
  11. Pues después de esta "tesis" sobre la sabiduría popular, la cual queda en entredicho, no sé qué hacer con la cantidad de refranes que me sé. Yo creo que los usamos porque son muy socorridos, por ejemplo, cuando una conversación nos sobrepasa, por aburrida o comprometida, ale, soltamos el refrán y ya hemos dicho algo, ¿no? Seguiré diciendo de vez en cuando un refrán, porque hay veces que el silencio es peor que echar mano de "la sabiduría popular".
    Ameno e interesante texto.
    Saludos.

    ResponderSuprimir
  12. Caray! es un honor encontrar a tantas letras conocidas por aquí. Espero devolvernos al diálogo de antes.

    Estopitas: Yo también les extrañaba! Me gustó ese refrán, no lo conocía. Que "Dios me acompañe" puede incluso ser intimidante...

    Lucercita: Yeap! héme aquí. Muy simpático lo de tu mami. Y sí, puedo imaginarte perfecto como "Lisa" la hermanita de Bart... jwar jwar!

    Kiddo: Jajajaja! excelentes tus versiones refraneras... Ya me contarás de las censuradas... ¿Culto blog? jeje, no lo sé, pero al menos diverso... Me gustó lo de mi "verificador de palabras" jwar jwar!

    Encarni: ¡Dichosos los ojos! es casi como escuchar las palabras conforme las leo. En efecto, los refranes tienen ese aire que nos hermana. No serán sabios, pero son siempre sentidos...

    Eau: o Idoia, que tu nombre pamplonica siempre suena musical. Y me dará gusto seguirnos viendo por aquí...

    Mónica: Pues fue necesario el descanso, aunque el ajetreo de la vida sigue muy intenso. Pero por aquí nos veremos. Ya había olvidado lo de los libros de texto! ¡Guácala! jejeje!

    Marichuy: Y, sin embargo, los absurdos siempre tienen un aire estético irresistible. De ahí que las despedidas (como los "regresos") siempre tienen algo de absurdo...

    Lata: Pues será ocasión de irnos encontrando, ¿no? ;-)

    Mercedes Pinto: Jajajaja! me hiciste sonreír con lo de "ahora qué hago con todos los refranes que me sé". En efecto, los silencios, cuando incómodos, son odiosos. Nada como un refrán para cambiar el rumbo del viento...

    Abrazo!

    J.

    ResponderSuprimir
  13. y como siempre yo ando llegando tarde o en medio de despistes...
    no se cuando regresaste
    o si te quedaste
    o si ya mejor te quedaste en twitter

    sr. ud es impredecible

    pero siempre es un gusto

    ResponderSuprimir
  14. Los refranes nos ahorran pensar por nosotros mismos o elaborar nuestras propias frases, una forma de no complicarse la vida siguiendo reglas ya establecidas.
    Y quien dice refranes dice la opinión que salió ayer en la tele o en nuestro periódico favorito sobre un tema y que muchos se aprestan a compartir o hacer propia.

    Con tu permiso dejo una entrada humorística sobre el abuso de refranes o "frases hechas":
    http://herel222.blogspot.com/2006/04/refranero.html

    ResponderSuprimir

Related Posts with Thumbnails